
Este post está dirigido a aquellos que se consideran modernos, trendy, diferentes, chachi, guay, enrollaos, etc… Aquellos a los cuales les mola la música indie por el simple hecho de que no se hable de ella en los 40 principales y además ni entienden las letras ni se molestan en aprender ingles. A todos vosotros, pequeños seres extraviados, el verdadero underground no está ahí donde buscáis.
Hace pocos días tuve la gran oportunidad de asistir a un concierto playero de Enrique Iglesias y Paulina Rubio. Reticente como siempre a escuchar a estos iconos ‘supuestamente’ comerciales, he de reconocer que algo recorrió todo mi cuerpo. No llego a entender que produjo aquel elevado estado sensitivo, si la playa de la Malagueta, la cocacola de bote o la maria a granel, pero ¡Dios santo! De pronto todo tenia significado, llegué a conectar, lo entendía.
Tantos años, tonto de mi, interpretando las letras de estos genios tal y como aparecen, aplicando la lógica más simplona. Cuando resulta todo lo contrario, no hay que ser muy listo para descubrir el activismo y la retórica incitando a la rebelión más extrema. Pero veamos un ejemplo, una canción al azar de quique: Suéltame las riendas (2002)
Tratas de disimular
que nos queda algún control
quieres darle marcha atrás
pero yo te digo no
Aquí claramente se refiere a una pareja de anarquistas o terroristas intentando sortear a la policía.
Suéltame la riendas no sé
quítame la respiración
tuérceme la vida al revés
hazme una locura por Dios
que a lo loco todo es mejor
y no pares nunca, no , no
Bueno, que más puedo añadir, esta estrofa de la misma canción habla por si sola, seguro que ya estas empezando a recordar antiguas canciones que pensabas que sólo hablaban de amor, si si, ja. ¡tuerceme la vida al revés!, pero que barbaridad! y no pares nunca, puf, que provocación!!!